sábado, septiembre 26, 2009

Tecolote de Quetzal


La noche cayó sobre Nonohualco, la larga noche final antes de la debacle de la Gran Tenochtitlán. En Tlatelolco se vertieron las últimas gotas de resistencia del pueblo mexica contra el ataque incontenible del invasor, y vieron por última vez a su dios, los aztecas. Allí se despidieron de Huitzilopochtli, antes de sufrir la imposición de un nuevo dios por parte de los invasores. En esa noche larga vencedores y vencidos vieron por última vez a la deidad más importante del otrora poderoso Imperio, el de los Primeros Mexicanos.

"En los caminos yacen dardos rotos...
los cabellos están esparcidos...
destechadas están las casas,
enrojecidos tienen sus muros..."

Son días aciagos, oscuros, terribles. Pero aún queda mucho coraje entre los tenochcas, que van capturando enemigos y acabando con ellos, no están dispuestos a rendirse sin presentar batalla. En Coyonacazco persiguieron al invasor, lo acosaron, y lo hicieron huir. Venían gritando, para infundir miedo en sus enemigos. Del otro lado les contestaron de igual modo, pero nadie se arredró, nadie se echó para atrás, entre los defensores de éstas tierras. Muy cara vendieron la vida, cuando cayó la Gran Tenochtitlán.

"Gusanos pululan por calles y plazas
y en las paredes están salpicados los sesos...
rojas están las aguas, como teñidas...
y cuando las bebimos
fue como si bebiéramos agua de salitre..."

El hambre azota al mexica aguerrido y sus fuerzas se agotan. Cada vez más agobiado, va, como atravesando con pasos vacilantes el difícil tramo de una historia llena de días oscuros. Su última ciudad está rodeada, cercada por el enemigo, y los alimentos han comenzado a escasear. Barro, grama salitrosa, cuero curtido de venado asado, tostado al fuego, y entonces puesto a masticar y masticar. Pero eso no calma el hambre de éste pueblo. Media hoja de mazorca, un lirio acuático y un manojo de pasto, y todo eso termina, también, por agotarse. La angustia crece a cada segundo entre la gente. Dónde estás, Huitzilopochtli, oh lhuicatl Xoxouhqui, dónde estás.


El cerco se cierra cada vez más. Amparados por la oscuridad de la noche penetran cuatro de a caballo al mercado de Tlatelolco repartiendo estocadas, y aniquilan a muchos de sus guerreros. La debilidad moral y física del pueblo defensor se vuelve cada vez más en su contra. Los españoles llegan hasta el Templo Sagrado y le prenden fuego, el abatimiento cae sobre la población y se desata el llanto. Y cunde, ahora sí, la desesperación, entre niños y viejos, mujeres y hombres, todos huyen. Por las calles marcha ya el invasor.

"Golpeábamos en tanto los muros de adobe
y era nuestra herencia una red de agujeros...
Con los escudos fue su resguardo
pero ni con escudos puede ser sostenida su soledad...

"Llorad, amigos míos.
Tened entendido que con éstos hechos
hemos perdido la nación mexicatl.

El agua se ha acedado, se acedó la comida.
Esto es lo que ha hecho
el Dador de la Vida en Tlatelolco..."

¿Dónde estás, poderoso hijo de Coatlicue, dónde estás?

A pesar de lo sombrío de la situación no se acaba el coraje entre los sitiados, y a cada paso dado por sus enemigos desatan ellos a su vez un nuevo enfrentamiento. Ya vuelan de un lado piedras y dardos, que son respondidos desde el otro con tiros de arcabuz y de ballesta y con disparos de cañón. No hay manera de hacer frente a tal amenaza. Las bajas se siguen sumando en ambos bandos, pero cada vez pesa más la aplastante ventaja de los conquistadores. Mucho se repitió cuando llegaron: ellos no eran dioses sino bárbaros, salvajes venidos de tierras lejanas y desconocidas, popolocas. Y también era posible matarlos, sus cabezas de doradas cabelleras también entraban en las picas de los guerreros aztecas, pero algunas decisiones se tomaron muy tarde, y nadie atendió las voces de alarma.
Mexicanos ahora es cuando, gritan éstos cada vez que se lanzan al frente en la lucha de su última resistencia, zigzagueando para evitar las balas, levantando sus escudos y disparando dardos con mortífera puntería, y decapitando a sus enemigos con sus mazos cubiertos de obsidianas.

Pero el cerco se cerraba cada vez más. Inexorable, la noche cayó sobre Nonohualco, la larga noche final antes de la caída y destrucción de la Gran Tenochtitlán. Ahí, esa última noche, fue cuando se presentó en el campo de batalla por última vez el hijo de Coatlicue, la Madre Tierra.

En medio del fragor de la batalla, el último rey soberano de los antiguos mexicanos decidió usar su última arma, la que detendría de manera definitiva la invasión. Tras de reunirse con sus últimos leales, Cuauhtémoc hizo traer ante sí a un valeroso capitán, llamado Opochtzin, y le dijo, te vestirás con las insignias y ropajes del Mago Guerrero, el atavío del Tecolote de Quetzal, insignias que pertenecieron al rey Ahuizotzin, mi padre, vencedor del reino de los Tepanecas, y fundador del Imperio Azteca en el que rigió Tlacaelel, el Conquistador del Universo. Ve al frente, y que con ellas infundas el terror en nuestros enemigos: ¡Que la serpiente de fuego caiga sobre ellos y los destruya!

Con paso firme Opochtzin se internó en el fragor de la batalla, seguido tan solo por cuatro capitanes, al marcial compás de los tambores. meciéndose al viento las plumas de quetzal de su manto. En el puño derecho un cetro, y en la punta de éste un pedernal, con todo el poder y la Fuerza de Huitzilopochtli. Como protegido por el manto de los Grandes Tlatoanis, el valeroso capitán atravesó la escena entre flechas y disparos sin ser tocado ni una vez, y se plantó al frente sin que nada se lo impidiera.

Por un momento todo se detuvo, y en ambos bandos se hizo el silencio, ahí estaba al fin el hijo de Coatlicue, el Colibrí del Sur, Huitzilopochtli.


Una corriente eléctrica recorrió el aire. Ante la visión de la deidad los españoles retrocedían, no se atrevían siquiera a levantar sus arcabuces, estaban como hipnotizados. Caía una brisa leve, y ahí, de pie en medio del campo de batalla, el Tecolote de Quetzal miraba fijo al frente, avanzando un paso cada vez que de manera entorpecida por la sorpresa sus enemigos intentaban atacarle. Y así, poco a poco se fue abriendo el cerco que momentos antes amenazaba con asfixiar el último refugio de los mexicas y los tlatelolcas.

La luna se asomó un momento, iluminando a Opochtzin, quien elevó el cetro al cielo, y éste se iluminó con una llama que tomó la forma de un remolino de fuego crepitante, chisporroteante, un tubo flamígero que descendió veloz sobre los tejados de las casas y las copas de los árboles. Al verlo, los españoles huyeron en desbandada, pegando gritos y tropezándose unos con otros. La serpiente de fuego voló un momento sobre sus cabezas describiendo elipses y con un último impulso se lanzó lejos, yendo a parar hasta el lago, en donde se sumergió en medio de un enorme estrépito. Se hizo una enorme nube de vapor que por el resto de la noche fue a posarse como un manto cálido sobre la ciudad sitiada y sus últimos habitantes. Y eso fue todo.

Luego del extraordinario fenómeno se hizo el silencio. Ya nadie habló, ya nadie se movió. Se cuenta que por esa noche cesaron los disparos y se detuvo el ataque fulminante de los españoles contra los últimos mexicas, a quienes una vez vencidos despojaron de sus tierras y sometieron a toda clase de humillaciones, hasta su casi total aniquilamiento, la total destrucción de su cultura, y la imposición de todo un nuevo sistema de creencias.

Esa última noche, en medio de la tibia humedad de la tregua, Huitzilopochtli abandonó a su suerte a la Gran Tenochtitlán, su culto se extinguió y éstos hechos, al igual que la deidad, fueron olvidados al paso de los años.

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Cuento basado en relatos contenidos en el libro Visión de los Vencidos, Relaciones Indígenas de la Conquista, de Miguel León Portilla.

Según la información proporcionada por éste reconocido historiador, en efecto, durante el asedio de los españoles a la Gran Tenochtitlán ocurrieron los hechos que involucran al Tecolote de Quetzal y la llamarada de fuego, que se interpretó como el último presagio funesto de la caída de los aztecas.


martes, mayo 05, 2009

Ellos


Identificados y señalados, perseguidos y vilipendiados, asaeteados en todo momento por las poderosas ondas de la radio y la televisión que les insulta en toda oportunidad, que les persigue, que manipula a quienes están a su alrededor para que también ellos les profieran insultos, y les agredan. Rodeados por gente armada y dispuesta a disparar, divididos, desempleados y descorazonados, y ahora, infectados y apestados. He aquí el escarmiento por su rebeldía al negarse a reconocer a los poderes fácticos: les queda prohibido terminantemente que se reúnan. Esfúmense, refúgiense en sus casas, como sombras, y quietecitos, que los estamos vigilando. Tenemos el control de todo, desde la tele hasta los medios de transporte, los de abastecimiento y los de servicio, incluídos los que otorgan el derecho a usar los hospitales. Todo. También los palacios de gobierno, sus ocupantes son de los nuestros, ah, y tenemos el control de la economía y la seguridad también. Que nadie se mueva. Ésto es un asalto, pues.

La ciudad dormita como quien ha recibido una carga de electroshock. La desconfianza, el azoro, la desorientación, son síntomas que irán apareciendo con los días. Cuán sofisticados son los métodos de control modernos, y cuán despiadados. Porque, sin insinuar que los problemas no existen, hay que reconocer que hay algo en la aplicación de las medidas públicas que sugiere que en algún lugar se acabaron los últimos chingaditos de la más mínima ética, hace mucho tiempo. La manipulación de las ondas eléctricas es una cosa. Aplicárselas a alguien en la cabeza con el propósito de doblegar su mente, es otra.

Pero las condiciones éticas están de más, ellos van con todo, no se hicieron del poder para perder el tiempo, hay riquezas aún por explotar y a ellos les mueve una codicia que no conoce límites. Explicar la maraña de intereses que mueve y une entre sí a los distintos frentes de éste grupo mixto dominante puede ser agobiante, pero cualquiera al que le ampare un poco de objetividad y razón puede darse cuenta de que hay cosas muy turbias moviéndose por todos lados, y en todo ello están siempre los mismos involucrados. Ellos.

La voracidad es su sello particular. Se han hecho inmensamente ricos, por décadas se han repartido el territorio, han puesto a las empresas públicas a sudar para luego agasajarse con las ganancias, utilizando la comunicación pública para confundir y aletargar a la gente, a la que explotan apretándole las tuercas cada vez más, por vías directas e indirectas saboteándole el empleo, desintegrando sus núcleos familiares, eliminando sus alternativas, hundiendo sus negocios y medios de subsistencia, bombardeando sus refrigeradores, sus baños, sus sueños y sus esperanzas, amedrentándoles contínuamente, y haciéndoles pelear entre sí.

Han utilizado todas y cada una de las instituciones públicas para encubrir sus saqueos y garantizar la prosperidad de sus negocios y de sus familias, las de ellos, y al mismo tiempo mantener amenazada a la gente en todo momento, de diversas maneras siempre infames. Se han agandallado, se han despachado con la cuchara grande y han hecho jirones con la ley y la justicia, y encima de todo, con singular hipocresía invitan a la gente, la conminan, emite tu voto, dicen, tu decisión será respetada, así lo afirman con impúdico descaro en sus anuncios. Pero el hecho mismo de que lo ofrezcan como garantía da cuenta de lo poco que vale su palabra. De cualquier modo han modificado el tablero y las reglas del juego, de tal manera que les permita, casi como por arte de magia, el milagro de ganar siempre, los peones son siempre de los suyos. Como vampiros succionan la hemoglobina existencial de todo un país colmado de habitantes, y es como piratas saqueando un puerto invadido que hurgan, hasta en los últimos rincones.

Tras las rejas virtuales hay un grueso populacho, empobrecido en los bolsillos o en el alma, en algunos casos ambos, al que sus captores han dividido con más mala leche que habilidad, aunque con resultados. Porque lo han logrado, la manipulación surte sus efectos, cuál crisis, no hay que ser negativo, todo marcha sobre ruedas, dicen algunos, muchos por desgracia. Son quienes defienden las acciones del grupo depredador, sin pertenecer a él. Incluso las invasiones más abyectas suelen tener sus simpatizantes, así lo dice la historia.


Y en ese populacho están también aquellos otros cientos de miles, millones, que no ven la suya, que al igual que los primeros siguen siendo empujados contra la pared por éste grupo de asaltantes que no concede tregua, y cuando les da respiro pareciera ser por estar preparando acciones más agresivas aún. La diferencia es que éstos no están de acuerdo con el modo en que están las cosas, se niegan a ser manipulados, disciplinados en ese orden corrupto y ruin. Si el hálito de la resistencia natural que aún subyace en esa parte de la colectividad dejara de soplar un poco, hasta dónde serían capaces de llegar sus enemigos. Al menos por ahora, esa gente no llena ya las plazas. Les han arrinconado. Cuánta resistencia queda, esa es una buena pregunta. Y qué quieren, qué buscan, qué nos indica la voracidad sin fondo que demuestran sus captores.

Por ahora, lo más recomendable es no darle la espalda a nadie. Una broma macabra al respetable público, incluso a éstas alturas, un colmo del cual ellos son bien capaces, sería éste: Que cada quien comience a fabricar su grillete, porque ellos no se van a tomar tanta molestia.

La ciudad dormita en un sueño poblado de imágenes desordenadas, como quien acaba de recibir una carga de electroshock.

Tras las rejas, la orden es ésta: Todos calladitos, y a trabajar...

sábado, abril 19, 2008

Invitado de lujo

Su imagen es evocadora de una época. Hay en su peinado de alto copete esa reminiscencia susurrante de cadillacs y banana split, aunque por los dibujos de sus brazos se acerque también a ser un personaje de Ray Bradbury, cuyo Hombre Ilustrado envidiaría los tattoos del maese Setzer.

Brian Setzer es un front-man director de orquesta, y como tal conduce su espectáculo, ofreciendo a la vez una imagen atractiva y bien medida en sus estereotipos y una interpretación siempre llena de resplandores.

De todas las versiones de la legendaria SleepWalk de Santo & Johnny, sin lugar a dudas es una de las mejores, la de Brian Setzer y su orquesta. Y en vivo, en la versión del siguiente video, ofrece además un excelente ejemplo de la clase de trabajo que se debe hacer para reflejar un buen timing en el escenario. La cadencia final, de cerca de dos minutos de solo de Setzer, conduce de manera sorpresiva a un final absolutamente equilibrado. Una pieza maestra, en ésta versión en directo como en la original del estudio.
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Brian Setzer - SleepWalk

viernes, abril 18, 2008

Apunte en materia de Ensambles

Armar una banda no es un proceso sencillo, aunque pueda parecerlo tras observar a un grupo de músicos ejecutar en vivo, especialmente si este grupo es de los buenos, trabaja de manera organizada y logra un adecuado balance de sonidos mediante una comunicación constante, en lo auditivo como en lo visual, sin empeñar el desarrollo escénico.

El buen funcionamiento de una banda depende, por mucho, de la capacidad individual en la ejecución y el comportamiento, el instinto y la destreza mostradas por cada miembro en el trabajo colectivo de construir el sonido. Pero éste esfuerzo colectivo debe apoyarse en el ejercicio doble de una dirección acertada y una base comprometida y leal, además de hábil.

Un ejemplo de buen funcionamiento es aquel en el que la banda tiene a una persona, el front, a cargo de entablar la comunicación con el público, dando en todo momento la espalda al grupo -salvo por una necesidad enteramente escénica- y con la atención concentrada siempre en el frente.
La responsabilidad de la banda recae entonces en una figura que llamaremos director por la clase de labor que desempeña. Éste músico se encarga de dirigir las entradas, sostener los patrones rítmicos, acentuar -y hacer acentuar por el resto del grupo- los matices, las órdenes y los adornos, medir el tiempo de las salidas y procurar abrir y cerrar la válvula del sonido con una introducción y un remate final adecuado a cada momento, a cada canción. Éste integrante se encarga también de transmitir la información entre la banda y el front, es quien determina el orden del repertorio que se toca, y no por una decisión personal sino como el resultado de una conclusión basada en la observación del modo en que se desarrolla el ambiente y la manera de responder al espectáculo que muestra el público. Si el front se encarga de mantener la llama viva entre el público y la banda, el director tiene la misión de mantener a la banda funcionando con la temperatura adecuada. En el momento en que se presenta un problema, una cuerda reventada, un parche roto, algo que atenta contra la continuidad, el director puede reemplazar a la banda entera tocando una pieza con la voz principal, es decir, uniendo fuerzas con el front, hasta que la banda solucione el desperfecto. La labor coordinada y armónica de éstos dos roles determina el buen funcionamiento de un ensamble.
Ésto funciona particularmente, y queda de manifiesto, con los cuartetos y muy especialmente con los quintetos de rock, en donde se puede apreciar el trabajo del cantante al frente y, siempre bastante cerca del frente, a un guitarrista, un tecladista, un bajista o incluso un baterista, que sobresalen del resto de la banda y funcionan como vínculos de unión entre la banda, el cantante y el público.

Un músico, o un grupo de ellos, puede o no delatar su nivel de preparación, y hay en ello algo de irónico: es más perceptible en la medida en la que se carece de entrenamiento. Una banda -o un solista- que trabaja bien, que suena bien, no muestra lo difícil que es llegar a lograr el milagro del buen sonido. Esa es parte de la magia de la música, el músico que logra ejecutar una pieza haciendo parecer que es fácil suele siempre tener un gran sonido, del mismo modo en que una banda equilibrada en cada uno de sus integrantes tiene mayores posibilidades de lograr una buena ejecución que una en la que cada músico tira para su lado, simplemente marcando las notas sin adherirlas al sonido de los demás, sin contar con los baches que su técnica pueda reproducir en la forma de resbalones, salidas de compás, atentados contra la afinación y demás pifias con las que todo músico se enfrenta en algún momento.

En todo ello se revela, por un lado, la necesidad que todo ejecutante enfrenta de saber escoger con cuidado el material con el que va a trabajar, incluso cuando ese material es de autoría propia. Una pieza que rebase las capacidades del ejecutante ofrecerá, seguramente, un resultado mediocre, por ello es necesario saber mantener siempre en la práctica diaria individual -en el caso de que exista tal- aquellos aspectos problemáticos de la ejecución, para ahorrarle tiempo al trabajo del grupo, cuyo objetivo debe ser el engrasado de todas esas piezas que le hacen sonar, convertida la banda misma en un instrumento musical en sí mismo. Por otro lado, al revisar constantemente el repertorio propio se observa la importancia de que cada miembro del grupo entienda lo que la pieza y sus compañeros esperan de él, en bien de la ejecución.

El ensayo juega un papel preponderante, máxime cuando se realiza con un sistema adecuado y se mantiene concentrada la atención de todo el grupo. Trátese del género que se trate, lo mismo para el pop más insulso que para las más agresivas formas del heavy metal o cualquier otra forma de vanguardia, el equilibrio de todos los componentes resulta siempre de vital importancia cuando se persigue la meta del sonido bien logrado.

Una buena banda se comunica con el público más allá de lo verbal, del mismo modo que lo hace entre sus integrantes, si la banda tiene la fortuna de estar integrada por personas que saben sonar y dejar sonar a los demás, pero sobretodo construir un sonido que transmita algo al público, con la conciencia objetiva de levantarle del letargo y de devolverle el gusto y el respeto por la música en vivo.
Cuando no sucede así, cuando el único objetivo es el intercambio monetario, las más de las veces se va en perjuicio del nivel más mínimo de calidad. El problema que muchas bandas enfrentan es que sus integrantes no acaban de comprender que el objetivo principal del músico es tocar, y que en la música no hay barreras más altas que las que la propia imaginación pueda construirle. Es decir, en la música se vale la creatividad, y no hay fórmulas para la creatividad, ésta se presenta como un impulso instintivo, está en el grupo que se arranca con un tema lento y lo va desgajando sin prisas del mismo modo en que seis minutos más tarde convidará al respetable con un tema de esos que hacen moverse a los pies.
El músico es culpable de que la gente deje de oir, si lo que está haciendo no ofrece algo digno para los oídos humanos. Es por ello que es necesario entender que también dentro de la música hay códigos de ética. Subirse al escenario es un privilegio que hay que saberse ganar. El aplauso se da con mucha facilidad en éstos tiempos, y eso puede ser muy confuso, muchos llegan a considerarlo como indicador suficiente de su talento, si me aplauden es porque les gusta, piensan.
Pero no necesariamente es así. El bombardeo mediático ha freído muchas sensibilidades, pero los postulados de la estética no han cambiado, y lo deleznable lo sigue siendo, por mucho que se le aplauda y se quiera ver en ello un mérito, hay que recordar que los aplausos de la televisión están siendo dirigidos por personas que se paran en frente de un auditorio y levantan carteles que dictan la orden: Aplauso.
Cuando la gente dejó de oir nació la musicoterapia, un método que pretende vendernos como nueva la maravilla del agua tibia, representada en éste caso por el uso simple del aparato auditivo para distinguir entre un La Mayor sonado en un piano y el estruendo de una locomotora amplificado diez mil veces.
El músico no puede permitirse una excusa de ésta clase para exhibir su falta de imaginación. Una banda que trabaja bien no se permite ésta clase de mediocridades. Armar una banda no es un proceso sencillo, especialmente si el objetivo es que sea de las buenas...

sábado, marzo 15, 2008

Ranas en un estanque

La puerta trasera del microbus se abre con gran escandalo dejando pasar una ráfaga de aire que silencia por un momento el estruendo insoportable del perfume de la chica que antes de regalar al respetable con un glorioso y esperado mutis deja colgada en el aire una frase lapidaria, espeluznante, que sin embargo no parece impactar a nadie, acostumbrados todos los presentes a peores desplantes de cinismo existencial en un país adicto a las relaciones destructivas a gran escala.

El éxito es un concepto ambiguo cuando no existe proyecto alguno, cuando no se cuenta con buenas bases intelectuales y se carece de un objetivo concreto, cuando es la urgencia de lo inmediato el rector de todos los esfuerzos, cuando no se posee un sentido de visión de largo alcance. De éste modo es como se construyen y se admiten las peores aberraciones.

Nunca consideres el estudio como una obligación, sino como una oportunidad para penetrar en el bello y maravilloso mundo del saber, dicen que dijo Albert Einstein.
México, bastión del Tercer Mundo y lugar pródigo en chispazos de humor barato, se dio a la tarea de construir la versión de que el producto resultante de la unión entre éste célebre científico y una meretriz de poca monta sería un hijo de puta que cree que lo sabe todo.
Que sirva lo anterior para explicar la ausencia de aprendices por compromiso y vocación -y no por default, que de esos sobran- en un país necesitado hoy más que nunca de las perlas del ingenio y la creatividad y lamentablemente sobrado de versiones -similares todas entre sí- de la más rotunda y enojosa mediocridad.

La realidad de éste país es parecida a la de un estanque. En contraposición al rio que es un brazo acuoso que conduce de un lado a otro, una corriente idónea para la navegación, un estanque no es nada, no se mueve ni ofrece mayores esperanzas que las que presentan las solitarias hojas que sirven de islas inmóviles, frágiles y estancadas por obligación circunstancial.

La Jornada On Line difunde, a falta de mejores informaciones en su área de espectáculos, la entrevista con un grupo de rock que con el mayor desparpajo admite su condición mediocre y su absoluta carencia de objetivos: “Todo comenzó cuando le puse música a unos jingles que Alex hizo para un anuncio de tenis, porque estaban bien gachos. Los cargué en mi computadora, los hice MP3, los comencé a escuchar, los dejé en loops, y en el iTunes los reproduje una vez tras otra y empecé a ponerles letra, la hicimos durar tres minutos y así salió A mí me gustan los hombres”.
Y con ésta profunda visión de las cosas, éstos simpáticos adalides del rock tocaron ya en el tan conocido como -a juzgar ahora, por la calidad de sus invitados- profundamente sobreestimado festival Vive Latino. Éstos son los ejemplos de los que se nutre la escena del rock nacional, llena de gente ávida de reflectores y aplausos y sin compromiso alguno con la música: "Por ejemplo, el tic tic tic en Mi hermana golpea a mi madre lo pusimos para que pudiéramos entrar a tiempo y al final lo pusimos en la grabación porque se oía divertidísimo, y lo dejamos" añaden los integrantes de ésta banda cuyo nombre no tiene ni caso mencionar.

El microbús se detiene a las puertas de la escuela preparatoria y recoge a dos chicas escandalosas y ridículas que recorren el pasillo impregnando de una muy recargada fragancia al vehículo entero. Durante los diez minutos siguientes, hablarán a gritos de un tal Tony y el relativo poder económico que tiene su familia. Una de ellas pregunta de manera discreta sobre el origen de tanta fortuna. La otra responde brevemente de manera que deja ver la posibilidad de que la aparente riqueza del susodicho galán se debe al ejercicio de alguna actividad ilícita. Pero eso no les importa, se trata de todo un galanazo, un partido, una promesa hacia el futuro. Luego de su incansable y vacía perorata se levantan y hacen sonar el timbre para bajar del microbús cuya puerta trasera se abre con gran escándalo dejando pasar una ráfaga de aire que silencia por un momento el estruendo insoportable del perfume de la chica que, antes de regalar al respetable con un glorioso y esperado mutis, deja colgada en el aire una frase lapidaria, espeluznante: "Yo no sé para qué estudia, si tiene dinero..."

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martes, marzo 04, 2008

Espacio profundo

El Bardo está de viaje por el Cosmos desde hace semanas. De ahí su ausencia de éste espacio. Es tiempo de reflexión y no hay inspiración en el vacío. Por el momento no hay mucho que decir. Hay momentos en que es preferible el silencio.

Quién fuera un genio, es el pensamiento que cruza por la mente que intenta por enésima vez hilar palabras con coherencia suficiente para ser expuestas. Dicen que es al menos absurdo esperar que una mente deprimida sea capaz de tomar una decisión correcta con respecto al color de los calcetines que se pondrá por la mañana para salir a la calle. Esa es una gran diferencia entre el primero y el Tercer Mundo: éste último es el hogar preferido de las depresiones compartidas, de las mediocridades generales, del estancamiento sistemático como forma de vida. El cursor parpadea con insistencia a la espera de alguna idea inteligente por parte del tecleador, pero éste sigue viajando, lejos. Región 440 es un espacio temporalmente cerrado. El Bardo se encuentra recolectando datos raros e inútiles, tratando de encontrar un hilo conductor para el caudal de información resultante del viaje exploratorio.



La generación de ideas es un proceso misterioso. El error que muchos cometen es pensar que pueden forzarse a tener ideas, eso es imposible, lo único que se puede hacer es observar qué clase de ambiente fomenta tu creatividad y luego intentar reproducirlo, dice con total puntualidad Brad Bird, miembro del equipo de Pixar y director de la maravillosa Ratatouille. Éste año Pixar se va a la conquista del espacio con el estreno de Wall-E, su más reciente producción, mientras anuncian que ya está en proceso lo que serán los estrenos de los dos próximos años, uno de los cuales es, ni más ni menos, la esperada tercera parte de Toy Story, para 2010.

Pixar es hoy, sin lugar a dudas, la más poderosa e influyente compañía de animación del mundo, honor ganado con trabajo, filosofía y objetivos claros: cuenta entre sus virtudes con un programa interno de desarrollo profesional que concentra su atención en el entrenamiento en educación artística conocido como la Universidad Pixar, un paquete de más de 110 cursos que van desde clases de pintura, dibujo, escultura y escritura, hasta los conceptos más avanzados de la realización fílmica. El objetivo de éste programa es fomentar la generación de ideas, el trabajo en equipo y el fortalecimiento de la moral, el espíritu y la comunicación entre los empleados. En lugar de desarrollar ideas, desarrollamos personas. En lugar de invertir en ideas, invertimos en la gente. Intentamos crear una cultura del aprendizaje, llena de aprendices para toda la vida, reza la filosofía Pixar.
Resulta muy difícil afirmar que existe vida inteligente en otros planetas, sin embargo resulta refrescante poder decir que al menos aquí, en éste, existe algo como Pixar y los siempre cautivadores productos de su trabajo.

Pixar - Wall-E

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Across The Universe.

El pasado 5 de febrero la NASA transmitió desde Madrid con dirección al espacio una canción de los Beatles, la del Jai guru deva om, Across the Universe, descrita en algún momento por su autor como "la más poética por él escrita". Tan pomposa descripción esconde la verdad de que la inspiración de las frases que componen a la susodicha canción tiene un origen mucho más vulgar: le vino a John Lennon tras ser interrumpido en sus cavilaciones por su entonces esposa Cynthia: Las palabras caen como una lluvia interminable sobre un vaso de papel, escribió. Esas poéticas aunque poco amables palabras no fueron, como confesaría después el beatle, otra cosa que lo primero que le vino a la cabeza mientras su mujer hablaba y hablaba y su mente divagaba sin prestarle la más mínima atención. Una vez terminada la composición, ya en el estudio de grabación, su compañero Paul McCartney sugirió que se utilizara la ayuda en los coros de Lizzie Bravo y Gayllen Pease, dos fans de los cuatro fabulosos que solían acampar con asiduidad en las afueras de Apple Records. Ésto sirvió tiempo después a Lennon para engordar el costal de las pruebas irrefutables del continuado sabotaje de McCartney a su trabajo. Él habría utilizado cantantes profesionales, dijo Lennon, totalmente mosqueado, sin saber que cuarenta años después el saboteado producto de su esfuerzo poético por ignorar a su esposa estaría viajando con dirección a la estrella Polaris, ubicada a 431 años luz de distancia.

En 1967, un grupo de jipis comandado por los Beatles invadió la India poniéndola en la cumbre de los sitios turísticos para los buscadores de verdades fundamentales. Sin embargo, al año siguiente Mia Farrow se encargaría de echar por tierra el prestigio que la Meditación Trascendental había alcanzado a nivel mundial con un escándalo mayúsculo derivado de lo que definió como un intento de acoso sexual por parte del Maharishi Mahesh Yogi en el interior de una cueva. Del penoso incidente quedó registrada para la posteridad una canción de la autoría de John Lennon, quien ni tardo ni perezoso se lanzó con todo el peso de su mala leche contra el gurú, aunque habría que decir que es más probable que el primer verso de la canción, publicada en el célebre Album Blanco con el ominoso título de Sexy Sadie y que originalmente rezaba "Maharishi, what have you done? You made a fool of everyone", estuviera aludiendo menos al incidente entre el Maharishi y la Farrow y más a la intensa decepción sufrida por Lennon, quien no logró lo que era su verdadero objetivo en la India: aprender a volar y desarrollar capacidades telequinéticas.
Años después del incidente de la cueva, en su autobiografía, Mia Farrow admitiría que quizá exageró un poco ante lo que no fue otra cosa que un ataque de pánico por la repentina sensación de unos brazos rodeando sus hombros en el interior de la oscura cueva en la que el Maharishi le brindaba una sesión privada de meditación. El día de hoy ninguno de los que estuvieron cerca del incidente es capaz de sostener que, en efecto, el pequeño gurú intentó propasarse con la Farrow. Cuarenta años más tarde, el Maharishi Mahesh Yogi murió, coincidentemente, el mismo día en que Across the Universe fue transmitida al espacio.


En el siglo 19 se explotó con insistencia a través de la literatura la idea no comprobable de que existe vida inteligente en otros planetas, lo que provocó una andanada de teorías e ideas sobre el tema, algunas de las cuales lograron trascender hasta nuestros días. En 1822, el Baron Franz Bon Paula Gruithuisen creyó ver por su telescopio los restos de una gran ciudad y evidencias de campos de cultivo en la luna. Asombrado ante su descubrimiento corrió a mostrarlo a sus compañeros. Sus colegas astrónomos, equipados con equipos más poderosos, lo mandaron a coro a freir espárragos. Tiempo después, el baron también creyó encontrar evidencias de vida en Venus cuando confundió lo que probablemente fueron algunos destellos luminosos con una intensa fiesta en honor del Emperador venusino, pero ésta segunda vez ya conocía el camino a la salida y no esperó a que se lo indicaran. Después reconoció su error y declaró que el fuego había sido provocado más bien por los agricultores del lugar. Por supuesto que sus teorías cayeron en el olvido.

Como no existía la posibilidad de viajar al espacio, algunos sugirieron modos de enviar señales a los extraterrestres, antes incluso de que la radio fuera inventada. Para tales efectos, el matemático Johann Carl Friedrich Gauss sugirió dibujar un Pythagoras, que no es otra cosa que una figura compuesta por un triángulo gigantesco y tres cuadrados, en medio de la tundra siberiana, con el propósito de enviar una señal a los extraterrestres. Los contornos de las formas habrían sido de tiras de diez millas de ancho de pinos, y los interiores serían, según el proyecto fallido del brillante científico, de centeno o de trigo. Nadie le prestó demasiada atención. Décadas después los astrónomos encontraron, asombrados, lo que parece ser un enorme hexágono en el polo norte del sexto planeta de nuestro sistema solar, Saturno, cada uno de cuyos lados equivale a una vuelta completa a la línea del ecuador terrestre. Hasta la fecha no se ha encontrado una explicación racional a éste fenómeno.


En agosto de 1977 Jerry Ehman, profesor de la Universidad de Ohio y voluntario del proyecto SETI, descubrió en una sección de papel continuo los rastros de una señal anómala proveniente de la constelación de Sagitario, cuya intensidad era 30 veces superior al ruido de fondo. El descubrimiento debe haber pillado al buen Jerry desprevenido, porque lo más brillante que vino a su mente fue poco más o menos que una onomatopeya: wow. Desde entonces y hasta ahora es con ese mamón y poco afortunado nombre que se conoce a la única señal que podría provenir de una civilización extraterrestre: Señal Wow. El proyecto SETI (Search for Extraterrestrial Intelligence) ha sido controlado por la NASA desde la década de los setentas, siempre en busca de la respuesta de alguna entidad inteligente extraterrestre. El proyecto SETI@Home aglutina a varios millones de personas que en todo el mundo colaboran en el procesamiento de la información capturada por el radiotelescopio de Arecibo, colocado en Puerto Rico sin que hasta la fecha se tengan resultados concretos.


En la década de los ochentas el psicoterapeuta alemán Bert Hellinger desarrolló una sintesis terapéutica basada en disciplinas como el psicoanalisis, la terapia Gestalt, la hipnosis y el enfoque sistémico con el fin de ayudar a comprender el orden y las leyes con las que se construye la familia humana. A ésta forma de estudio le dio el nombre de Constelaciones Familiares y con ella pretende explicar el papel que juegan los miembros de un núcleo familiar a partir de su historia particular en concordancia con el resto de su sistema familiar. Según el criterio de las Constelaciones Familiares, los miembros de una famila pueden verse afectados por todos aquellos asuntos no resueltos por sus ancestros, ya que éste método se basa en la teoría de sistemas con la cual se explica que los grupos humanos, como los grupos planetarios, se rigen por leyes y patrones innatos que entran en relación con otros grupos familiares, lo que en última instancia implica la creación y establecimiento de las leyes sociales. Ésta teoría propone que cada individio forma parte del destino de muchas personas con las cuales está relacionado, como parte del campo morfogenético de toda la especie, transmisor de una historia que lleva impresa en las células. Así, todos heredamos cualidades, virtudes y defectos del mismo modo en que heredamos los conflictos no resueltos desde generaciones atrás.

Resulta, como ya se dijo líneas arriba, casi imposible demostrar que existe vida inteligente en otros planetas -o lo que en éste minúsculo planeta podemos entender por tal cosa. Sin embargo será siempre alentador saber que hay gente buscando respuestas lo mismo mirando al cielo que observando su entorno inmediato, y gente capaz de utilizar su inteligencia y su creatividad hoy, sin esperar la llegada de seres exraños venidos de los ignotos rincones del universo. Para los habitantes del Tercer Mundo, de cualquier modo, todavía queda mucho que limpiar antes de esperar la visita de extraterrestres. Sería una verguenza que con todo su adelanto llegaran acá para descubrir que no somos capaces siquiera de ponernos de acuerdo.
De cualquier modo, y para quienes aún se preguntan sobre tales temas presentamos el siguiente video, un ejemplo de animación que ilustra las proporciones planetarias y estelares, para entender mejor conceptos como "grande y pequeño" a un nivel realmente macrocósmico:

Planetas


Y para rematar con éstos temas espaciales, a la espera del regreso del Bardo que amenaza con aterrizar en cualquier momento, Región 440 se complace en presentar los tres mejores videos de ovnis. Que se disfruten.


Animación bastante bien lograda:
Ovni - Paris



Platillo desapareciendo, presuntamente en China:
Ovni China


Campeón de campeones. Una buena demostración de lo que se debe hacer con los invasores de otros planetas:
Ovni - México



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miércoles, enero 23, 2008

Editorial que recibe -tarde- al Año Nuevo

El 16 de septiembre de 1847, la bandera de los Estados Unidos ondeó en el asta del Palacio Nacional, edificación emblemática del Gobierno de la República Mexicana, mientras el ejército invasor celebraba, dicen las crónicas, con licor, música y desmanes, la ocupación de la Ciudad de México. Mientras tanto, los lugareños velaban a sus muertos y presenciaban, seguramente colapsados a una vez por el asombro, la rabia y el desamparo, que el Presidente de la República, Antonio López de Santa-Anna, renunciaba al cargo concluyendo con ésto la entrega de la nación al país del norte. Y lo más humillante de todo ésto, si lo anterior no hubiera sido suficiente, es que los hechos ocurrieron el mismo día en que el país invadido celebraba, o debía estar haciéndolo, su independencia de España, hecho histórico muy reciente, en esos días.

Ha comenzado a correr el año de 2008, y éste pobre país no puede ver la suya. Aunado al hecho de estar secuestrado por oscuras fuerzas que persisten en mantener añejos y modernos esquemas de explotación en un ambiente de mentiras, violencia y zozobra, México vive la realidad de un gobierno de facto totalmente entregado al interés de los grandes capitales, y cuyo contubernio con las mafias de todas clases es evidente, y sus compromisos en contra de la patria bien advertidos por cualquiera con un poco de curiosidad y un mínimo poder de observación.

La verdad es que los invasores norteamericanos nunca se fueron. Con el tiempo, lograron entenderse muy bien con los españoles, que tampoco se habían ido del todo, y ambos se han dedicado por décadas a saquear al país, con la ayuda de algunas, muy pocas, familias de mexicanos fácilmente reconocibles: son las que tienen el mayor poder económico.

Hace unos días, el brazo político de éste grupo de saqueadores, conocido con el eufemístico nombre de gobierno de la república, designó como secretario de gobernación (el nombramiento que distingue al secretario de estado que se encarga de los asuntos más delicados de la política interior) a un español proveniente de una familia que ha hecho una gran fortuna en el ramo turístico en las playas de Campeche con la ayuda de las autoridades locales. La designación de éste extranjero es a todas luces inconstitucional, pero ellos se han decidido a mostrar y demostrar que incluso las leyes del lugar están muy por debajo de su consideración.

Al mismo tiempo, en un simposio llevado a cabo por la Universidad Pontificia para tratar de limpiar un poco su nombre luego de la andanada de acusaciones por pederastia que la iglesia y sus clérigos han recibido, el obispo español Alfonso Humberto Robles acusó al "Estado Mexicano" de "excederse en sus atribuciones al establecer la inhabilitación de los curas que por sus delitos caen en prisión". En la opinión de éste cura gachupín la ley de éste país no tiene poder sobre los sacerdotes, razón por la cual exige que los pederastas con sotana sean juzgados, en todo caso, por la única autoridad a la que le deben lealtad: la del Vaticano.

Mientras, tanto, los norteamericanos siguen manipulando al gobierno usurpador para manosear la legislación vigente y poder echar mano de los recursos petroleros y la energía eléctrica, al tiempo que la moneda prosigue su desliz y comienza a escucharse la voz de quienes advierten que, en breve, la paridad irá a parar a los 12 pesos por dólar. Eso no es un buen signo, vienen días apretados, en las tierras mexicanas.

Con todo ésto, y eso es lo más sorpresivo, sigue habiendo gente que apoya, hoy, a quienes cometieron el fraude electoral de julio del 2006. Sin embargo no hay porqué sorprenderse: cuando la bandera norteamericana ondeaba en Palacio Nacional y los soldados invasores limpiaban la sangre de sus botas con los jirones de la bandera mexicana, había también un grupo numeroso de personas que esperaba ansiosamente que los invasores triunfaran, que apoyaban y veían con buenos ojos el atropello de ésta ocupación. Esa gente tampoco se fue de éste país, antes al contrario: cultivó una descendencia y aún hoy, lamentablemente, sostiene sus posturas, por equivocadas que sean y por desastroso que se vea el panorama para todos.
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La Sexy-Delegada


Casi podríamos decir que ésta es una verdadera demostración de lo que significa ser políticamente correcto. El adorno de la diminuta prenda que porta la ya famosa sexy-delegada del Sendero del Peje es un águila republicana, adoptada por el movimiento de Resistencia Civil Pacífica, el águila, no la sexy-delegada. Al menos por ahora.

Éste importante símbolo, el águila republicana, es el mismo que los usurpadores ordenaron retirar de los billetes de 20 pesos, luego del fraude que cometieron en 2006 y en un intento por desaparecer del mapa todo lo que les recuerde el origen bastardo de su gobierno de a centavo.

Por suerte, el honorable símbolo ha encontrado mejores escaparates, como podemos apreciar.

Siempre que dos fuerzas se encuentren habrá, para cada una, su vanguardia y su retaguardia. Quizá la brillantez de ésta perogrullada, producto de una pobre gambeta intelectual de último minuto, sea rotundamente discutible, pero esperamos que sirva para decir que la causa sigue en pie, y en ésto, como en todo lo demás, la retaguardia de la Resistencia Civil Pacífica no se queda atrás...

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La verdad sobre Peter & Gordon

Peter Asher y Gordon Waller se conocieron en el colegio varonil de Westminster, una escuela privada de Londres, y probablemente comenzaron a tocar sus guitarras por los mismos años en que desde el puerto de Liverpool llegaban las noticias de un grupo de adolescentes pertenecientes a la clase trabajadora que ponía los primeros cimientos de lo que años más tarde sería conocido con el nombre de cultura pop. Pero para Peter y Gordon, que nunca enfrentaron las mismas miserables condiciones de las bandas de músicos que se curtieron en los barrios bajos alemanes y en los peores tugurios de Liverpool y sus zonas aledañas, las cosas fueron muy sencillas. Ellos fueron los primeros en desembarcar, con todo el peso de un número uno en las listas del antes inalcanzable mercado de los Estados Unidos, detrás de los Beatles.

Podría pensarse que su talento fue el que les abrió las puertas, pero la historia se ha encargado de demostrar que éste dueto no brilló por sus cualidades artísticas o por su talento como compositores, si es que alguna vez lo tuvieron. "A World Without Love" -su primer hit- es una canción redonda, especial para la época, escrita por el más exitoso dueto de compositores del momento, e interpretada con genuina inspiración y un decente nivel de calidad. Pero para nadie fue un secreto que la principal razón por la que Paul McCartney puso el ojo en ellos y decidió darles algunas de sus composiciones fue debido a que Peter era el hermano mayor de Jane Asher, entonces novia de Paul y la inspiración de canciones como Here, There & Everywhere y Michelle, de la época en la que el bajista del cuarteto de Liverpool se afanaba en subir los peldaños de la escala social.

McCartney siempre ha amado el espectáculo, y desde un principio demostró saberse mover muy bien en la naciente industria comercial de la música. A él se debe la proliferación de las historias sobre su propia muerte y a él también, seguramente, las pistas que comenzaron a aparecer en canciones y portadas de los discos, según las cuales quedaba demostrado que Paul había desaparecido en un accidente de tránsito y había sido reemplazado por un doble.

En 1966 McCartney decidió investigar si sus canciones tenían éxito por el célebre nombre de su autor o por méritos propios. Para éstos efectos -ésta es la historia oficial- escribió una canción llamada Woman, que firmó bajo el seudónimo Bill "Boogie Bill" Webb ó Bernard Webb, según algunas versiones, y se la dio a Peter Asher y Gordon Waller para que la hicieran famosa. Lo que nadie dice, probablemente porque nadie le ha dado importancia, es que McCartney no sólo escribió la canción: también la grabó con su propia voz, como queda demostrado al escuchar con atención la canción referida y escuchando el resto del material del afortunado cuñado Asher y su amigo Gordon Waller.

A continuación, el video de 1966 de la canción Woman, actuada por Peter & Gordon, en lo que en resumidas cuentas no puede ser sino una broma del incansable Macca. Ésto es Paul McCartney controlando un look-alike de John Lennon y haciéndolo sonar... como Paul McCartney.

Peter & Gordon - Woman